Este verano, hemos tenido la oportunidad de planificar y reorientar nuestro trabajo. Es algo que os recomendamos hagáis alguna vez durante el año. Sobre todo, porque así podéis saber hacia dónde vais y qué os gustaría conseguir.

En esta etapa de planificación, hemos podido debatir y comentar con muchos colegas de profesión el estado en el que se encuentran muchas marcas/empresas con respecto a su estrategia digital. Entre todos los temas que analizamos, sobre todo, hemos hecho mucho hincapié en qué comunican las empresas en redes sociales y, más aún, en cómo lo comunican.

Muchas veces, no nos paramos a pensar en nuestra comunidad. Simplemente publicamos aquello que nos gusta o interesa. No somos capaces o no nos ponemos en el lado del usuario para saber qué les puede interesar y qué esperan de nosotros.

Una tendencia que ha surgido en los últimos tiempos, y que puede dar lugar a una mala reputación de la marca, es utilizar los perfiles en redes sociales de empresa como perfiles personales para vender, es decir, publicar en estos perfiles aspectos de la vida personal de aquellas personas que hay detrás de una empresa o marca. Esta tendencia a emplear lo personal para vender, viene derivada de la figura del influencer. Los influencers, o al menos una gran parte de ellos, utilizan su vida personal, o la que creemos es su vida, para vender productos o servicios de empresas o marcas. Sin embargo, no es recomendable aplicar esta forma de comunicación en nuestra empresa o marca. Por ello, hoy vamos a hablar sobre la repercusión que están teniendo los influencers en la forma de comunicación de empresas y marcas.

EL BOOM DE LOS Y LAS INFLUENCERS

María Pombo, Dulceida, Rubius, Paula Echevarría, Cindy Kimberly, Laura Escanes, Sara Carbonero o Pelayo Díaz son algunos de los influencers más conocidos en España. Son personas que, en la mayoría de los casos, podemos considerar expertas en algún campo. Principalmente, es el sector de la moda donde la figura del influencer es más aceptada y más común.

Pero, vamos a ir poco a poco. Los influencers son esa figura digital que pretende influir, valga la redundancia, en las decisiones y opiniones de sus seguidores o seguidoras. Este tipo de personas, tienen el poder de conseguir que aquello que recomiendan se convierta en moda y tendencia. Con esta premisa, hoy día muchas marcas y empresas optan por este tipo de personas para difundir sus productos y servicios y, de este modo, alcanzar más rápidamente a sus potenciales clientes. Los influencers se han convertido en una nueva forma de publicidad.

En su inicio, este comportamiento surgía de manera natural, recomendaban los productos sin interés. Cuando el mundo publicitario y de las grandes marcas se dieron cuenta del poder que ejercen sobre la sociedad estas personas, decidieron, incluso, hacerlas parte de sus equipos, por lo que actualmente la figura de los influencers está totalmente comprada y manipulada. Es un mero escaparate o soporte publicitario perfectamente guionizado (no nos enseñan su vida, nos enseñan el estilo de vida que la marca en concreto nos quiere vender para consumir su producto).

En algún momento, seguimos a personas en redes sociales que ni siquiera conocemos. De alguna u otra forma llaman nuestra atención y, por tanto, mantenemos una “relación” virtual de cercanía. Sin embargo, no debemos de olvidar, como hemos comentado, que estas personas muestran una vida virtual en las redes sociales que nada tiene que ver con la realidad.

A pesar de ello, están ocupando un lugar muy importante en lo que se refiere al marketing digital. Las marcas y empresas, conocedoras del interés que despiertan, se han fijado en estos perfiles sociales para vender sus productos y servicios. Esta figura es el nuevo caballo de batalla de agencias y estudios de marketing y publicidad.

Las marcas saben el poder que los/las influencers tienen sobre sus seguidores, que se cuentan por miles o millones, a la hora de comprar productos o adquirir algún servicio. Esto origina que las marcas estén cambiando la manera de operar con sus campañas publicitarias ya que, campañas publicitarias con influencers suelen ser más cercanas con los potenciales clientes que las campañas más tradicionales.

La figura del influencer ha existido siempre. Ahora, su mayor crecimiento y conocimiento ha llegado de la mano de las redes sociales. Este tipo de figuras han encontrado en las redes sociales el medio de comunicación más acorde con su actividad.

Sin embargo, como ocurre en la mayor parte de los sectores, nos encontramos en una etapa de sobreexplotación de estos perfiles. Esto es debido a que muchos usuarios de redes sociales, ven una oportunidad de negocio en esto de publicitar marcas o empresas y que te paguen por ello. Son tantos los nuevos perfiles de usuarios que buscan este negocio que estamos llegando a una situación en la que puede resultar casi inoportuno apostar por este tipo de publicidad.

UN NUEVO MODO DE VENDER Y PUBLICITAR

De los influencers esperamos que nos muestren su lado más personal, sus gustos, qué hacen en su día a día, que aficiones tienen, que productos consumen… Nos hemos interesado en él o en ella. Seguramente nos gusta lo que hace, cómo viste o a qué dedica su tiempo. Sin darnos cuenta, se ha convertido en referentes de nuestras vidas. Intentamos copiar sus gustos, su manera de pensar, sus aficiones… Esto es, a grandes rasgos lo que los/las influencers consiguen con sus seguidores.

Por ello, se han convertido en un nuevo canal de comunicación para marcas y empresas. Utilizan la figura del influencer para impactar en sus seguidores alguna publicidad sobre productos y servicios. Sin ir más lejos, Paula Echevarría consigue que un producto que anuncie en sus redes se agote en cuestión de horas. Conscientes de esto, las marcas y empresas apuestan por este nuevo modelo de publicidad. Los y las influencers tienen ese poder sobre sus seguidores y, por tanto, se han convertido en grandes aliados y aliadas para potenciar ventas de productos.

Esto origina, que muchas empresas empleen el perfil del influencer en su estrategia de marketing ya que, gracias a ello, se puede impactar con campañas publicitarias a cientos de miles de usuarios. Sin embargo, este tipo de publicidad se está convirtiendo en un artículo de lujo para las marcas. Una campaña, con uno de los grandes referentes, se traduce en miles de euros por etiquetar un producto de una marca en una de sus publicaciones. ¿Locura?

REPERCUSIÓN DEL O LA INFLUENCER EN LAS MARCAS

La comunicación que realizan los/las influencer es muy simple: muestran aspectos de su vida personal que interesan a sus seguidores y, además, publicitan productos de marcas. Saben que sus seguidores están interesados en ellos, en lo que hacen, en su forma de ser o de pensar, en su estilo de vida. Por ello, cada día se preocupan de mostrar su idílica vida a través de redes sociales.

Esta forma de exhibición les ha servido para crear su propia marca personal. Se consideran o los consideran expertos en algún campo (moda, belleza, viajes, gastronomía…) y, por tanto, saben que aquello que dicen o hacen impacta, notablemente, en sus seguidores. Estos, a su vez, son muy receptivos con este tipo de contenidos, a pesar de que muchas veces es un contenido demasiado frívolo.

Esta forma de comunicación es válida para este nuevo modelo de publicidad. Ambas partes están dispuestas a ofrecer y recibir estos contenidos. Esto no significa que este modo de comunicación sea válido ni esté bien aceptado para cualquier empresa o marca. Ni todas las marcas están dispuestas a crear estos contenidos ni todos los seguidores están interesados en este tipo de contenidos.

A pesar de ello, esta nueva forma de comunicarse con los seguidores se está convirtiendo en tendencia. Cada vez son más las marcas que utilizan la vida personal de sus creadores para comunicarse en redes sociales y publicitar sus productos. Sin embargo, no se han parado a analizar y escuchar a sus seguidores y si estos están dispuestos o quieren recibir este tipo de información.

Empresas y marcas están confundiendo el modelo de negocio que han creado los influencers en torno a su imagen con su propio modelo de negocio. Esto es debido a que, en lugar de introducir esta estrategia en su plan de acción, lo quieren sustituir imitando estos perfiles y la forma de comunicarse con los seguidores. Quieren imitar el trabajo de un/una influencer pensando que así se impacta más en los seguidores y, por consiguiente, se venden más productos.

Sin embargo, en muchas ocasiones esto origina más puntos negativos que positivos para la marca. Como positivo podemos destacar que es una forma de dar cercanía al usuario con la marca, conocer quién se esconde detrás de una marca ayuda más a la hora de establecer una conexión con la misma. Como aspecto negativo puede resultar que lo que se muestre no guste a los usuarios o lo perciban del modo que no deben. Hay una delgada línea entre lo que puede ser positivo o negativo. Por tanto, antes de asumir este modo de comunicación hay que estudiar mucho al cliente al que queremos llegar.

¿Te imaginas a Amancio Ortega publicando en las redes sociales de Zara sus paseos en barco, sus viajes o sus reuniones familiares y de amigos?

MARCA, EMPRESA O INFLUENCER, ¿QUÉ ERES O QUÉ QUIERES?

Lo que esperan los clientes de tu marca o empresa dependerá tu estrategia en redes sociales. Ya hemos comentado que la figura del influencer no es más que una persona que ha conseguido ser líder en un campo concreto y que, por tanto, goza de una cierta credibilidad. Esta credibilidad se traduce en que estos perfiles se conviertan en auténticos prescriptores de una marca. Es decir, tienen tal influencia sobre sus seguidores que cuando hablan sobre los productos de una marca, esta consiga aumentar sus ventas.

Esto está originando que muchas marcas estén mutando para querer convertirse en influencers. Sin embargo, se confunden ambos conceptos. A groso modo, tu marca se identifica con aquello que ofreces a tus clientes, tus productos, el influencer es una persona que tiene la capacidad de influir sobre las decisiones de compra de sus seguidores. Por tanto, es un error confundir estos dos aspectos. Podrías convertirte en un/una influencer renombre, pero hazlo de forma independiente de tu marca o empresa.

Quizás, lo que estás buscando es contar en tus acciones publicitarias con un/una influencer. Si es así, no intentes sustituir e trabajo de estos perfiles intentando imitar lo que hacen o comunican. Seguramente eso no funcione para tu negocio y es muy probable que cause rechazo entre tu comunidad. Tal vez tu idea es convertirte en un/una influencer, en este caso, no utilices tu empresa o marca para conseguirlo porque, seguramente, fracasarás junto con tu empresa.

Veamos esto más claro con un ejemplo. Tenemos una marca de moda masculina. Su creador, confunde lo que hemos comentado, se comporta como un influencer haciendo uso de los perfiles sociales de su marca. Muestra todo lo que hace: sus viajes, salida, actividades, deporte… Habla sobre sus gustos, sus aficiones… Opina sobre temas políticos y de actualidad… Sin embargo, se da cuenta de que todo esto no le está dando ninguna repercusión. Puede que algunos de sus seguidores estén interesados en este contenido, pero la mayoría apenas interacciona con esta información y las ventas no han aumentado como esperaba. No se ha parado a pensar que sus seguidores quieren información sobre tendencias, looks, combinaciones… Es decir, no ha analizado a sus clientes y, sobre todo, lo que esperan de la marca.

CONCLUSIÓN

Tenemos un claro objetivo con este post. Queremos hacerte ver, sobre todo, que tu vida personal no interesa a tus seguidores o, al menos, en la mayoría de los casos. Puede estar bien que en algún momento puntual les cuentes algo que justifique lo que haces y vendes. Pero no debes centrar todo lo que generes en mostrar tu vida para aumentar tus ventas. Un influencer te puede ayudar, pero no mutes tu marca intentando convertirla en un perfil de influencer. Eso no funciona así. El influencer es una persona con ese poder de influir sobre los gustos u opiniones de sus seguidores.

Créenos cuando te decimos que esto al final va a generar mucho rechazo entre tus seguidores. Probablemente no entiendan tu estilo de vida o tus aficiones. Y, al final, acabarás consiguiendo que no vean con buenos ojos tu marca.

Por tanto, necesitas analizar muy bien a tu comunidad y, sobre todo, a tus potenciales clientes antes de ponerte como loco o loca a publicar en el perfil de tu empresa como si de tu perfil personal se tratase.

Si tu idea es convertirte en influencer, dedícate a conseguirlo. Si, por el contrario, lo que quieres es aumentar las ventas de tu negocio, no te recomendamos que emplees este modo de comunicación.

¡Nos vemos en la próxima!